viernes, 21 de febrero de 2014

Los beneficios de la biodanza en el Parkinson

Un día a la semana los enfermos de Parkinson de la ciudad de Mataró (Barcelona) participan durante una hora y media en el taller de biodanza en la Fundació Hospital.

Pacientes con diferentes grados de afectación disfrutan de su clase semanal siguiendo las pautas de la terapeuta.

Como explica en la entrevista Marta González, combinan músicas mas rítmicas con otras mas relajantes a lo largo de la sesión.

El objetivo final es luchar contra la rigidez que ocasiona la enfermedad en las personas afectadas y mejorar la respiración.

Una de las participantes, Carme Baixes, relata como durante las clases casi llegas a olvidar que tienes la enfermedad de Parkinson y que los participantes terminan las clases mas relajados. Solo lamenta que estas clases solamente puedan realizarse un día a la semana.

La sensación de aislamiento individual a menudo acompaña el aislamiento social y la incomprensión que sufren los afectados. A tal propósito Salvador Riera auspicia que se pueda normalizar la visión del Parkinson en la sociedad si alguna persona conocida decidiera dar un paso al frente en el momento del diagnostico, como sucedió hace unos años con Pasqual Maragall y la enfermedad de Alzheimer.

viernes, 14 de febrero de 2014

Astrocitos que se reprograman a neuronas


Un grupo de investigadores estadounidenses de la Universidad Estatal de Pensilvania han publicado recientemente un interesante artículo que describe una nueva tecnología para reparar lesiones cerebrales. Estos científicos, liderados por el Doctor Gong Chen, consideran que este avance podría constituir una posible alternativa terapéutica en un futuro.

El trabajo en cuestión esta basado en el hecho de que cuando existe una lesión cerebral o una enfermedad neurodegenerativa, las neuronas suelen morir pero las células gliales normalmente tienden a proliferar y a activarse. A este proceso se le conoce como gliosis, es difícil de revertir una vez que ha comenzado y puede ser tanto beneficioso como perjudicial para las neuronas circundantes.

El grupo del Doctor Chen ha conseguido resultados sumamente interesantes en un modelo animal de lesión cerebral y en otro modelo animal de enfermedad de Alzheimer. Su hipótesis era que la expresión de la proteína NeuroD1 (un factor de transcripción neuronal) por parte de las células gliales reactivas que se encuentran cerca de una determinada lesión cerebral podría ayudar a generar nuevas neuronas. Para probar dicha hipótesis, estos investigadores consiguieron que células gliales de la corteza somatosensorial expresaran específicamente la proteína NeuroD1 a través de la inyección mediante cirugía de un retrovirus no infeccioso.

En el modelo de lesión cerebral, descubrieron que al cabo de una semana las células gliales que rodeaban a la lesión se habían reprogramado a neuronas. En el modelo de Alzheimer observaron resultados similares: las células gliales también se reprogramaron a neuronas, incluso en ratones de 14 meses de edad con esta patología (una edad que corresponde a unos 60 años en humanos).

 Estas neuronas de neo-formación resultaron perfectamente funcionales ya que no solo presentaban una morfología muy similar a la de neuronas originales (diferente, a su vez, de la de los astrocitos o la microglia) sino que además mostraban propiedades electrofisiológicas similares.

Este grupo de investigadores han obtenido resultados similares no sólo en estos dos modelos animales sino también en cultivos celulares, donde consiguieron reproducir este mismo fenómeno en células humanas.

Estos resultados son sumamente interesantes y esperanzadores, ya que constituyen la base de lo que podría suponer una nueva estrategia a la hora de tratar a enfermos de Parkinson, empleando neuronas reprogramadas dentro de su propio cerebro. Una limitación muy importante, no obstante, es el hecho de que en este trabajo los investigadores han inyectado un retrovirus en el cerebro de los roedores para así reprogramar sus células gliales a neuronas y lógicamente a día de hoy esta metodología no se emplea en humanos. Sin embargo, si se consigue refinar la vía de reprogramación es posible que en un tiempo esta estrategia sea factible en humanos.

lunes, 10 de febrero de 2014

Diez preguntas sobre la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson se da cuando el cerebro de una persona no produce dopamina, una sustancia que controla los movimientos del cuerpo y el estado de ánimo.
A continuación las respuestas a la 10 preguntas más frecuentes sobre esta enfermedad.

1 . ¿Qué es la enfermedad de Parkinson?
Es un trastorno neurológico progresivo bastante común. En el Parkinson, ciertas células nerviosas específicas se pierden, dando lugar a los síntomas típicos de grandes temblores, rigidez de los músculos y lentitud de movimientos.

2 . ¿Qué causa la enfermedad?
Las causas de la enfermedad son desconocidas. Algunos venenos, por ejemplo toxinas de moho y las drogas sintéticas, pueden dar lugar a la enfermedad de Parkinson. Además, hay algunos genes que pueden desencadenar el Parkinson si se dañan. El daño cerebral extenso puede causar síntomas de Parkinson
.
3 . ¿Es una enfermedad hereditaria?
No suele ser hereditaria, aunque hay unas pocas familias según los informes que tienen una forma hereditaria de la enfermedad. Es probable que haya varios genes que predisponen al individuo a desarrollarla, así como los factores ambientales.

4 . ¿Qué tan común es?
Afecta a 1 de cada 100 personas mayores de 60, la edad media de aparición es 60. También puede afectar a personas más jóvenes de 40 años o menos.

5 . ¿Se puede prevenir la enfermedad?
Algunos productos parecen tener un efecto protector, como el té verde, Q10, tomates, cafeína y nicotina.

6 . ¿Es fatal?
No. Las personas no mueren por el Parkinson, sino por las complicaciones. Con el tratamiento que está disponible, la esperanza de vida de una persona es bastante normal y ninguno de los medicamentos que se utilizan tiene efectos secundarios graves que podrían causar la muerte.

7 . ¿Qué tratamientos existen?
A través de la medicación, la deficiencia de dopamina en el cerebro se controla. En las primeras etapas de la enfermedad, un solo fármaco o una combinación de diferentes fármacos se pueden utilizar. El tratamiento médico se inicia en dosis bajas y aumenta gradualmente.

8. ¿A quiénes afecta?
Es padecida por hombres y mujeres en números casi iguales. No muestra límites sociales, étnicos, económicos o geográficos.

9. ¿Cómo se diagnostica?
Un médico llega al diagnóstico únicamente después de un examen a fondo. Los análisis de sangre y escáneres cerebrales conocidas como imágenes por resonancia magnética se pueden realizar para descartar otras enfermedades con síntomas similares.

10. ¿Es importante iniciar la medicación después del diagnóstico?
Lo mejor es iniciarlo tan pronto como sea posible y continuar durante todo el curso de la enfermedad. Al hacer más lenta la progresión de la enfermedad, las personas con Parkinson pueden mantener una buena calidad de vida durante más tiempo.

miércoles, 29 de enero de 2014

Humor contra el párkinson

Michael J. Fox se ha inspirado en su experiencia en la comedia que abandera.

Nueva York 28 ENE 2014 - EL PAIS

 

En la ceremonia de entrega de los Globos de Oro, una cadena estadounidense citó como “dato curioso” que el actor Michael J. Fox padece la enfermedad de párkinson. El revuelo no se hizo esperar y ha ido acompañado de varias notas pidiendo excusas. Lo cierto es que el protagonista de Regreso al futuro, de finos rasgos aniñados y buenas dotes para la comedia, cuya actuación en la serie Enredos de familia en los ochenta le convirtió en una de las estrellas más queridas y populares de EE UU y de medio mundo, ha batallado desde hace más de una década con esta enfermedad. Creó una fundación, escribió varios libros y este otoño, 14 años después de que se viese forzado a abandonar la serie Spin City por su salud, J. Fox ha regresado a la pequeña pantalla con una comedia familiar que también transcurre en las calles de Nueva York y que lleva en el título su propio nombre: El show de Michael J. Fox, que emite los miércoles (21.00) Canal + Series.

En la ceremonia de entrega de los Globos de Oro, una cadena estadounidense citó como “dato curioso” que el actor Michael J. Fox padece la enfermedad de párkinson. El revuelo no se hizo esperar y ha ido acompañado de varias notas pidiendo excusas. Lo cierto es que el protagonista de Regreso al futuro, de finos rasgos aniñados y buenas dotes para la comedia, cuya actuación en la serie Enredos de familia en los ochenta le convirtió en una de las estrellas más queridas y populares de EE UU y de medio mundo, ha batallado desde hace más de una década con esta enfermedad. Creó una fundación, escribió varios libros y este otoño, 14 años después de que se viese forzado a abandonar la serie Spin City por su salud, J. Fox ha regresado a la pequeña pantalla con una comedia familiar que también transcurre en las calles de Nueva York y que lleva en el título su propio nombre: El show de Michael J. Fox, que emite los miércoles (21.00) Canal + Series.

El párkinson no es un “dato curioso”, sino una pieza central en la trama de esta comedia en la que el álter ego del actor es el presentador del noticiero más popular de Nueva York, Mike Henry, enfermo de párkinson que decide regresar a las ondas, para alivio de su familia. “Hacer un reality me parecía demasiado, yo no soy Kardashian”, bromeaba el actor recientemente en los estudios Silvercup, donde se han rodado gran parte de los 22 episodios de la primera temporada.

Allí se encuentra la fiel recreación de los estudios del informativo y del apartamento del Upper West Side donde reside la ficticia familia Henry. “Hay ciertos paralelismos con mi vida familiar: esa actitud que tiene mi esposa, el hijo que abandona la universidad o la angustia adolescente de la niña de la serie como la de mis dos hijas gemelas, que escuchan todo excepto cuando deciden no oír absolutamente nada”, explicaba. Vestido con un vaquero, blazer y jersey gris marengo, la fragilidad física no ha frenado su determinación para seguir adelante. “Quise que el personaje no fuese un actor sino un periodista, alguien que tuviera cierta fama dentro de su comunidad para poder añadir parte de mi experiencia personal, en la que la serie está inspirada. De alguna manera queda reflejada mi visión de lo que significa tener párkinson y a eso he añadido humor”, apuntaba. Al trillado formato de serie cómica familiar se añade esta vez un factor real, y un tipo de comedia que esquiva estereotipos y aporta un ángulo de normalidad a una devastadora enfermedad.

El trabajo de Michael J. Fox en los últimos años en otras series como The good wife o Curb your enthusiasm le hizo plantearse lanzar este nuevo proyecto, en el que quería abordar un lado más cómico que dramático del párkinson, y permitir que un público amplio conectara con la historia. Por eso, la serie también aborda otras dinámicas familiares que van más allá, como la relación de un adolescente (el hijo mayor del personaje) con una treintañera.

Un factor fundamental fue la elección del reparto (“tenía que ser gente que pudiera pasar seis meses dedicada al rodaje”, decía J. Fox), en el que se encuentran el veterano actor afroamericano Wendell Price, que participó en The wire y que no oculta su admiración por su viejo amigo. “Es impresionante verle cómo reúne fuerzas y se tira a actuar con todo lo que lleva dentro”, señala Price. “A veces se te olvida que el suyo es un punto de vista muy marcado y concreto. Una enfermedad crónica no tiene por qué ocupar totalmente tu vida. ¿Qué sentido tiene plantar batalla si no disfrutas de la vida?”.
La esposa de J. Fox en la serie es Betsy Brandt, que después de Breaking bad decidió dar un giro y apostar por la comedia. “Me encanta el personaje porque es muy real y ella no es perfecta en absoluto. Con Michael crecí viéndole en televisión y me parece increíble estar trabajando a su lado”, señalaba. “Cuando me preguntan cómo fluye la cosa con alguien que padece esa condición, en mi cabeza me asalta una duda: ¿qué condición? ¿La médica o sus increíbles dotes para la comedia? Es un hombre con una gran confianza en sí mismo y extremadamente amable, la suya es una combinación muy poco común”.


sábado, 16 de noviembre de 2013

Presentado el Fox Trial Finder en español

The Michael J. Fox Foundation”  para la investigación del Parkinson (MJFF) presentó ayer en España el Fox Trial Finder (www.foxtrialfinder.org). Este buscador es la primera plataforma online que conecta anónimamente voluntarios (tanto pacientes con Parkinson como personas sanas) con los ensayos clínicos, que necesitan participantes de forma urgente.

“The Michael J. Fox Foundation” y el Hospital Clínic de Barcelona están colaborando para aumentar la participación de pacientes y sus familiares en ensayos clínicos de toda España.

El 40-70% de los ensayos de todo el mundo sufren retrasos por falta de participación. Mediante el emparejamiento de voluntarios interesados con los ensayos adecuados para ellos, el Fox Trial Finder incrementa la participación y permite a los pacientes involucrarse en el descubrimiento de nuevos tratamientos.

Desde que se lanzó en Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Australia y Canadá en el año 2012, ha registrado aproximadamente 23.000 voluntarios que están dispuestos a participar en estudios para acelerar la cura de la enfermedad de Parkinson. El objetivo es registrar un total de 30.000 voluntarios en todo el mundo para finales del año 2013.

“El buscador de ensayos es una solución práctica y fácil de usar para ayudar a los ciudadanos a involucrarse en la investigación,” ha manifestado el Dr. Todd Sherer, Director General de MJFF. “Su capacidad de cruzar datos de usuarios fomenta la participación, ya que hace más fácil encontrar los ensayos adecuados”.
"Sabemos que las personas con Parkinson están interesadas en encontrar  maneras de participar en la investigación clínica", dice el Dr. Eduard Tolosa, Neurólogo de la Unidad de Parkinson y Trastornos del Movimiento del Hospital Clínic de Barcelona. "La presentación del Fox Trial Finder como una plataforma para informar sobre ensayos clínicos y otros proyectos de investigación ayudará a la investigación clínica y animará a que los pacientes y sus familiares se inscriban en ensayos clínicos. De esta manera aceleraremos la búsqueda de una cura para el Parkinson. Nuestra institución confía en la función de los ensayos clínicos, que convierten los adelantos científicos en tratamientos eficaces para el Parkinson. Una herramienta como Fox Trial Finder aporta rapidez y eficacia a ese objetivo. No importa la cantidad de dinero, colaboración o esfuerzo que exista detrás del desarrollo de los diversos medicamentos, la investigación solo puede avanzar con la ayuda y participación de las personas que viven con Parkinson".


miércoles, 6 de noviembre de 2013

La gran promesa en el tratamiento del Parkinson

La gran promesa de la emergente medicina regenerativa es convertir las células madre derivadas de un paciente en tejidos que se le puedan trasplantar para tratar su enfermedad.
La idea supera hoy una prueba crucial con la demostración, por científicos japoneses, de que las neuronas dopaminérgicas –cuya destrucción causa el párkinson— derivadas de células madre pueden trasplantarse al cerebro de los primates sin apenas rechazo inmunológico. Esto despeja el camino hasta el punto de que los ensayos clínicos con pacientes humanos de párkinson empezarán en dos años, según el responsable de la investigación.

“Nosotros, y también otros laboratorios en Estados Unidos y Europa, estamos proyectando un ensayo clínico con pacientes de párkinson”, dice Jun Takahashi, investigador principal del Centro para la Investigación y Aplicación de las Células iPS, en Kioto. “Calculo que el ensayo empezará en un par de años”. Takahashi es el coordinador del trabajo presentado en Stem Cell Reports. Otro de los firmantes es su jefe en Kioto, Shinya Yamanaka, último premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de las células iPS,


Las células iPS (induced pluripotent stem cells, o células madre de pluripotencia inducida) son la gran promesa de la investigación biomédica. Son unas células madre tan versátiles como las embrionarias -capaces de convertirse en cualquier tejido y órgano del cuerpo-, pero que se obtienen reprogramando, o retrasando el reloj de simples células de la piel u otro tejido del paciente. No solo eluden el uso de embriones humanos, sino que además son genéticamente idénticas al paciente. Los trasplantes derivados de ellas no deberían, por tanto, generar rechazo inmunológico.

Pero las predicciones más razonables fallan a menudo en biología. En los últimos dos años, algunos experimentos con ratones habían arrojado un jarro de agua helada sobre esas expectativas. Varios tipos de trasplantes derivados de células madre iPS indujeron una fuerte respuesta inmunológica en el ratón receptor, pese a que el trasplante procedía de un ratón genéticamente idéntico a él. Por alguna razón que sigue sin estar del todo clara, las células iPS parecen generar rechazo en esos sufridos roedores de laboratorio.

Takahashi, Yamanaka y sus colegas muestran ahora que, pese a todas esas prevenciones, el proceso funciona en primates no humanos. Han utilizado ocho macacos (Macaca fascicularis) criados para este propósito, les han extraído unas pocas células de la piel o de la sangre y les han retrasado el reloj para convertirlas en células madre iPS. Esta es la receta por la que Yamanaka ganó el Nobel, basada en solo cuatro factores de transcripción, o genes que regulan a otros genes.

Después han usado un protocolo –a base de factores de diferenciación y otras moléculas con actividad biológica— que, paso a paso, va convirtiendo (o diferenciando, en la jerga) a las células madre iPS primero en precursores de las neuronas, luego en neuronas y por último en neuronas dopaminérgicas, esto es, productoras del neurotransmisor dopamina. La destrucción de este tipo de neuronas en una parte del cerebro (la sustancia negra), y el consiguiente déficit de dopamina en los circuitos cerebrales normalmente alimentados por ellas, es la causa directa del
párkinson.


Los científicos japoneses han trasplantado esas neuronas a los mismos ocho macacos de los que habían partido, pero en dos tipos de condiciones: trasplantes autólogos (al mismo mono del que provenían las células iPS) o heterólogos (a otro mono distinto). El trabajo está diseñado cuidadosamente para examinar la cuestión crucial del rechazo. Y el resultado es un fuerte rechazo inmunológico en los trasplantes heterólogos; y uno muy débil en los trasplantes autólogos. Es la mejor noticia que podía esperar el sector –y el Nobel Yamanaka— tras el último año de depresión por los experimentos con ratones.
El experimento no aborda si las trasplantadas a los macacos pueden o no aliviar los síntomas del párkinson: los monos no tenían párkinson y no había por tanto nada que aliviar. Lo que sí es específico del párkinson es el tipo de neuronas producidas y el lugar del cerebro en el que deberían ser trasplantadas si los pacientes fueran humanos. Los autores han utilizado seis inyecciones en el cuerpo estriado izquierdo del cerebro, cada una con 800.000 neuronas.

Takahashi considera que sus resultados ofrecen “una lógica para empezar a probar los trasplantes autólogos en situaciones clínicas, al menos con células neuronales”. También piensa que el trasplante de neuronas derivadas de células iPS al mismo paciente del que fueron obtenidas, o incluso a otro paciente que case con él inmunológicamente –como se hace ahora con los trasplantes de médula— puede ser posible sin necesidad de utilizar fármacos inmunosupresores. La respuesta inmunológica no es nula, pero sí lo bastante baja para que las células trasplantadas sobrevivan a largo plazo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Un tratamiento de ciencia ficción para el Parkinson



 
Un grupo de médicos ingleses han desarrollado un método pionero con el cual creen que se podrá detener la progresión de la enfermedad de Parkinson.

¡Un procedimiento digno de una película futurista!

Y es que la ciencia, la medicina y la tecnología avanzan a un ritmo en el que en ocasiones la realidad parece superar a la ficción.

Este novedoso procedimiento se basa en la incorporación de unos pequeños catéteres en el cerebro del paciente que liberan poco a poco una proteína denominada GDNF, la cual en estudios previos ha resultado ser beneficiosa a la hora de enlentecer o incluso detener la progresión del Parkinson.

La sonda o “puerto” que se incorpora en el paciente se diseña de forma personalizada y gracias a la misma se consigue que la proteína en cuestión se vaya administrando de forma periódica en las áreas afectadas del cerebro.

El procedimiento requiere de cirugía para que el sistema pueda ser instalado, y después la proteína GDNF se administra por infusión en las áreas cerebrales de interés a través de una pequeña bomba externa.

Este método todavía se encuentra en su fase de investigación pero los doctores creadores del mismo confían en que pronto pueda convertirse en un procedimiento fiable para tratar a los enfermos de Parkinson.

En la actualidad, estos doctores están buscando 36 pacientes con Parkinson para llevar este estudio a la siguiente fase y así poder definir mejor el impacto real que dicho tratamiento puede tener así como su potencial para detener la progresión de la enfermedad. La fase clínica del estudio incluirá un grupo de pacientes que recibirá GDNF y otro grupo que recibirá un placebo.

El neurocirujano Steven Gill, uno de los doctores responsables de este nuevo procedimiento, señala que uno de los problemas con los que los médicos se encontraban hasta ahora era que no podían encontrar una forma de que los tratamientos atravesaran la barrera hematoencefálica; ahora, por fin han desarrollado una forma de administrar la proteína de interés, en este caso GDNF, mediante su infusión directa en las áreas del cerebro que se ven directamente afectadas en la enfermedad de Parkinson.

El doctor Gill afirma que están muy esperanzados con este nuevo proyecto y que confían en que el mismo ayude a promover la restauración de las neuronas que mueren en este trastorno neurodegenerativo.

Este proyecto se está llevando a cabo gracias a diversas organizaciones benéficas del Reino Unido vinculadas al Parkinson así como a la Fundación que dirige el conocido Michael J. Fox.